Hay historias que merecen ser contadas, y personas cuya trayectoria deja una huella imborrable. Hoy nos acompaña Walter Flores Cifuentes, un hombre que ha dedicado su vida a la música. En esta conversación, nos adentramos en sus inicios, los retos que han marcado su camino y la visión que hoy impulsa su trabajo. Acompáñenos a descubrir la historia detrás del nombre. Y doy inicio a nuestra entrevista
Naciste en Retalhuleu, pero te trasladaste muy joven a la capital para perseguir tu formación. ¿Qué sonidos de tu infancia en "la costa" permanecen aún hoy en tu memoria y de qué manera crees que ese cambio de entorno influyó en tu decisión de dedicarte a la música? Lo que más influyó musicalmente en mi infancia en Retalhuleu fueron mis maestros de música y mi padre. Los maestros se interesaban principalmente en hacer que sus alumnos disfrutáramos cantando mucha música guatemalteca y tocando instrumentos musicales como la percusión, la guitarra, la marimba, la lira, etc. En lugar de memorizar teoría musical y otros aspectos de la música que no fueran tan atractivas para los niños.
Mi padre era músico innato, pero nunca fue profesional. Tocaba la guitarra básicamente y cantaba para sí mismo, pero de él aprendí a tomarle cariño a los boleros, sus canciones propias y también a las canciones guatemaltecas que cantaba en casa, nunca lo escuché hacerlo en público. Pero a mi me apoyó enormemente para que yo fuera músico académico y profesional.
Tu camino pasó por la Escuela "Jesús María Alvarado" y el Conservatorio Nacional "Germán Alcántara". ¿Qué pilares fundamentales de tu formación en estas instituciones consideras que definieron tu identidad como el artista que eres hoy? Yo quería ser músico popular, pero me topé con que el conservatorio y la Escuela para Maestros de Música, su formación es clásica, como Bach, Mozart, Beethoven... Al principio me negaba a entrar al mundo del clásico argumentándome que esa música no es la que se escucha hoy día. Pero luego de estudiarla obligatoriamente fui entendiéndola y adquiriendo gusto por ella, además que es la forma más completa que existe para una mejor preparación musical.
Otro pilar importante de mi formación académica es aprender la disciplina de estudio constante y permanente, y eso gracias al aprendizaje de la lectura y escritura musical que obtuve en estas instituciones.
Te defines como maestro del Conservatorio, pero también como un "eterno estudiante de música". ¿Cómo logras equilibrar esa autoridad que requiere la enseñanza con la humildad necesaria para seguir aprendiendo constantemente? Debido al movimiento del tiempo, la vida se va transformando y es necesario adaptarse y actualizarse. Es por eso que el estudio debe ser constante, de lo contrario, el conocimiento se va estancando y perdiendo interés. Así que la ventaja de ser alumno y maestro del mismo tema es que se tiene la perspectiva de ambos lados y prevalece la motivación para seguir cultivando.
Eres pianista, cantante, compositor y arreglista. Si tuvieras que elegir una de estas facetas para expresar tu emoción más profunda, ¿Cuál sería y por qué? Todas estas facetas o roles me complementan y me realizan, pero si tuviera que elegir solo uno, creo que sería el de pianista. Toco la guitarra desde niño, pero nunca tuve avance como guitarrista porque cuando conocí el piano a los 14 años, sentí una conexión directa y profunda. Sentí que había llegado a mi hogar cada vez que me sentaba frente a un piano. Desde un inicio no he sentido mayor dificultad para conectar mis sentimientos a través del piano con otros músicos, artistas y con el público, siento que me puedo comunicar mejor a través del piano en todos los planos de mi vida.
Con tres discos de autoría grabados, ¿Cuál ha sido la evolución temática y sonora que has experimentado desde tu primer álbum hasta el más reciente? Con mis canciones originales nunca he tenido realmente el deseo de publicarlos, o comercializarlos. En realidad, lo hago como un trabajo experimental y por curiosidad de mi lado compositor. Creo que los artistas músicos no podemos ser todo simultáneamente. Se nace con alguna cualidad musical más específica, como: compositor, interprete, arreglista, productor, director, etc. Es posible que algunos puedan combinar dos o tres de los anteriores, pero siempre será especialista en uno solo.
Mi música original se las he dedicado principalmente al amor incondicional de mis dos hijos: Antonio y Paula. También algunas canciones de amor y desamor que no precisamente sean experiencias propias. Lo importante para mi es experimentar el proceso creativo de mi composición ya que conlleva también el trabajo de arreglos, producción musical y producción ejecutiva.
Te declaras amante de la trova. En un mundo saturado de ritmos comerciales, ¿Qué valor crees que aporta este género a la cultura guatemalteca contemporánea? La trova, o, Nueva Trova, es un género musical con mayor auge en los últimos años, y esto se debe a la necesidad de algunas personas de no consumir sólo música industrializada, sino música alternativa que les alimente el alma con poesía y propuestas diferentes. La trova no es en realidad un género musical, sino literario, es decir, se caracteriza por lo que dice y como lo dice, la música puede ser desde una balada hasta un son cubano. Esto es lo que interesa y gusta de la Trova a los oyentes con criterio más amplio y que ven más allá de solo el entretenimiento y diversión con la música.
Tu biografía menciona que amas la música que "hace pensar y sentir". ¿Cuál es, para tí, el equilibrio perfecto entre la complejidad técnica de una composición y la carga emocional que debe transmitir al oyente? La modernización no es precisamente avance o evolución, es más, puede ser lo contrario, y eso es lo que ha demostrado en casi todas las artes y distintas disciplinas, no evolución, sino involución. En donde se puede decir que hay avance significativo, es en las Ciencias y en la Tecnología.
La música ha sido una de las principales afectadas por la “modernización” sufriendo la eliminación de elementos que la embellecen, para exaltar lo más básico que es el ritmo y en el mejor de los casos la melodía, para su rápida asimilación. Es decir, solo para distraer, bailar, disfrutar, y eso está bien, la invitación es a no olvidar que la música también tiene muchas otras funciones importantes, como mejorar la salud, reducir el estrés, armonía social, estimular y desarrollar el cerebro para otras capacidades, formación integral de la niñez y juventud. Etc.
Como graduado de maestro de educación musical, ¿Cuál consideras que es el mayor reto que enfrenta la educación artística en Guatemala actualmente y cómo intentas tu combatirlo desde las aulas? La anulación del curso de Educación Musical en el Pensum Educativo Nacional en todos los niveles es un error grave. Esa es una acción que a mi parecer esta creada para favorecer a los empleadores de docentes tanto a nivel público como privado, afectando a los educadores musicales, pero principalmente a los niños y jóvenes en su preparación integral.
Si ya no existe ese curso en las aulas, es muy difícil aportar significativamente en su formación, y ese desenlace podría resumirse en ciudadanos mas automatizados, listos para producir, trabajar y ser competentes en tareas empresariales, aunque la parte emocional y sensible humana este anulada como la anulación de la educación musical en el sistema educativo.
Algunas formas de combatir la ausencia de educación musical en el sistema educativo, es desde algunas instituciones y proyectos que aún conservan su objetivo de enseñanza musical, como el Conservatorio Nacional de Música, y escuelas, o academias que ofrezcan opciones para niños y jóvenes interesados en estudiar música. Desde ahí, se puede tratar de rescatar algo de lo que los sistemas políticos anulan por encontrarles poca importancia.
Al momento de realizar arreglos musicales, ¿Qué es lo primero que buscas resaltar de una pieza para que esta logre conectar con el pensamiento del público? Los arreglos musicales no se trabajan de la misma manera en todas las canciones. Al menos, no en mi caso. Cada canción tiene su propio cuerpo y el trabajo del arreglista es confeccionarle un traje hecho a su medida. Así como un profesional de vestuario sabe que existen varios estilos que son compatibles con ciertos cuerpos y personalidades, así también lo sabe un arreglista con las canciones. De manera que la mejor forma de descubrir un estilo que se vea atractivo para el público en una canción, es pensar en las necesidades intrínsecas de cada canción, no del músico arreglista. Esa naturalidad y autenticidad, es la que el público percibe, le atrae y se identifica al escuchar el producto global en una canción.
Después de una vida dedicada al estudio y la creación, ¿Qué mensaje o sentimiento esperas dejar sembrado en tus estudiantes y en quienes escuchan tu música en los años por venir? Creo que lo más importante de un maestro, es dejar sembrada la semilla de la motivación y proporcionar herramientas para que los estudiantes adquieran un lenguaje fluido y continúen el camino perpetuo de la música y su evolución.
Para quienes escuchan y conocen mi música y/o mi trabajo en mis diferentes facetas, espero dejarles plasmado la pasión, sentimiento y entrega que he emanado en cada nota musical a través de mi piano, mi voz y mis arreglos.
Maestro Flores, gracias por recordarnos que la música de Guatemala es un ente vivo, capaz de brillar con elegancia y modernidad bajo su dirección. Su trabajo en la Gala de la Canción Guatemalteca es, sin duda, un pilar de nuestra identidad nacional.
Agradezco a Walter el habernos contado parte de su historia y deseo que cada proyecto que realice sea todo un éxito.








